Sara Capelli
Sobre el Cardio Ballet, un estudio pensado para mujeres y el momento en que dejan de esconderse

Sara enseña Cardio Ballet en Drôme, en el sur de Francia, en un estudio que creó para reflejar exactamente quién es ella y quién cruza su puerta. Barras de ballet rosas (el fucsia es su color favorito desde niña), una sala luminosa y una intención clara: un espacio donde mujeres de cualquier edad, nivel o tipo de cuerpo puedan moverse sin sentirse juzgadas.
«Quería crear un universo dedicado por completo a las mujeres», dice. «Un lugar donde las mujeres puedan reunirse sin juicios, en un ambiente sereno y de apoyo, con un objetivo común: sentirse bien y convertirse en la mejor versión de sí mismas.»
Lo que más le llama la atención es la ropa. Las alumnas nuevas suelen llegar con ropa negra y holgada, como si quisieran desaparecer un poco. Después de unas cuantas clases, algo cambia. Se ponen un sujetador deportivo. Unas mallas ajustadas. Unos shorts. «Para mí es una gran victoria, porque significa que de verdad se sienten bien en este espacio, casi como en casa.»
¿Cómo es una sesión típica?
«Una clase típica de Cardio Ballet se divide en dos partes complementarias con ayuda de la barra de ballet.
La primera mitad de la clase se hace de pie. Trabajamos la coordinación, la postura y la elegancia de los movimientos inspirados en la danza clásica, pero también la parte de cardio para quemar calorías y mejorar la resistencia.
La segunda parte de la clase se hace en la esterilla, con un trabajo más profundo inspirado en el Pilates. Tonificamos la musculatura profunda, los abdominales, las piernas, los glúteos y la postura, respetando siempre el cuerpo femenino y las articulaciones.»
La barra ayuda con el equilibrio y la precisión, pero no es imprescindible. Para las mujeres que practican en casa, una silla o una mesa estable cumplen la misma función.
¿Qué te atrajo de este tipo de movimiento?
Sara estudió danza clásica en la Academia Nacional de Danza de Roma. Más tarde se formó como entrenadora de fitness e instructora deportiva, y después se apasionó por el Pilates: Matwork, Advanced, Reformer, Chair.
El Cardio Ballet nació de combinarlo todo. Y de algo personal.
«Creé el Cardio Ballet al acercarme a los 40, en una etapa en la que notaba que mi cuerpo cambiaba, aunque ya era profesora de danza y muy activa físicamente. Gracias a esta combinación de cardio, danza, fitness y Pilates, por fin conseguí el cuerpo en el que mejor me siento: más fuerte, más esculpido y más armonioso. Hoy tengo 45 años y nunca había tenido un cuerpo tan tonificado y definido.»
No lo dice para vender el método. Lo dice porque necesitaba creer en él antes de compartirlo.
¿Qué significa para ti la constancia?
«Lo importante es moverse, aunque solo sean diez minutos al día. Esos diez minutos pueden marcar de verdad la diferencia.
Incluso cuando no nos apetece hacer ejercicio, lo más difícil suele ser simplemente empezar. Pero en cuanto empezamos a movernos, nos damos cuenta enseguida de lo bien que sienta. La energía cambia, el cuerpo cambia y la confianza en una misma también.»
Cree más en un poco cada día que en una sesión intensa de vez en cuando. Esa convicción marca cómo enseña y lo que publica.
¿Algo que siempre tienes cerca cuando te mueves?
«La música, sin dudarlo. La música aporta energía, emoción y motivación. Transforma por completo la forma en que nos movemos.»
El estudio es también donde Sara crea todo su contenido de Instagram y los vídeos de su plataforma online. Graba allí porque la energía es la adecuada.
Sigue a Sara @sara_cardioballet en Instagram.
Fotos de Marianne Lounge.
